viernes, 9 de diciembre de 2011

Lo más parecido a la ausencia de sonido, es amar en silencio.
La angustia, el dolor, tienen sonido: suenan a nudo en la garganta, a lluvia y frio.
El oido tiene sonido: suena a gritos incrustados...
La cobardia, tiene sonido: suena a murmullos atormentados.

Para amar en silencio, tiene un dejo de tristeza, sabe a tinta en el tintero, a tacañería.
Amas en silencio y un dia te encontras mudo, lleno de palabras que te atormentan.
Hasta quedar sin palabras... y llega el silencio.

El silencio es ausencia. Como la luz en la oscuridad, nos muestra lo que no hay.
Ahora que soy solo silencio, creo entender por qué tanto miedo al silencio, al sonido del silencio.

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